Este
libro originalmente fue pura tradición oral y en
esa forma se conservó hasta el siglo XVI cuando fue
escrito por un indígena en lengua quiché con
caracteres latinos. Este texto llegó, afortunadamente,
a las manos del cura párroco de Santo Tomás
Chuilá, Fray Francisco Ximénez.
Como la población guatemalteca de
Chilá se llama en la actualidad Chichicastenango,
el texto también se conoce con el nombre de "Manuscrito
de Chichicastenango". Ximénez lo tradujo dos
veces incluyendo la segunda versión, que le pareció
satisfactoria, en el primer tomo de le "Crónica
de le Provincia de Chiape y Guatemala".Otros textos
importantes para la comprensión de la mitología
maya son las crónicas de "Chilambalam"
y de "Chacxulubchen".El "Popol-Vuh"
se inicia con el relato de la creación del Universo,
la Tierra, las aguas y posteriormente los animales y el
hombre.A pesar de que su texto actual se presenta seriamente
influido por el cristianismo, sin duda en lo medular aún
prevalece la esencia mítica de los mayasquiché.
Parte del inicio de la obra es el siguiente (Según
una traducción de González de Mendoza y Miguel
Angel Asturias):"Este libro es el primer libro, pintado
antaño, pero su faz está oculta (hoy) al que
ve, al pensador. Grande era la exposición, la historia
de cuando se acabaron de medir todos los ángulos
del cielo, de la Tierra, la cuadrangulación, su medida,
la medida de las líneas, en el cielo, en la Tierra,
en los cuatro ángulos, de los cuatro rincones tal
como había sido dicho por los Constructores, los
Formadores, las Madres, los Padres de la vida, de la existencia,
los de la Respiración, los de las Palpitaciones,
los que engendran, los que piensan, Luz de las tribus, Luz
de los hijos, Luz de la prole, Pensadores y Sabios, (acerca
de) todo lo que está en el cielo, en la Tierra, en
los lagos, en el mar. He aquí el relato de cómo
todo estaba en suspenso, todo tranquilo, todo inmóvil,
todo apacible, todo silencioso, todo vacío, en el
cielo, en la Tierra. He aquí la primera historia,
la primera descripción. No había un solo hombre,
un solo animal, pájaro, pez, cangrejo, madera, piedra,
caverna, barranca, hierba, selva. Sólo el cielo existía.
La faz de la Tierra no aparecía; sólo existían
la mar limitada, todo el espacio del cielo. No había
nada reunido, junto. Todo era invisible, todo estaba inmóvil
en el cielo. No existía nada edificado. Solamente
el agua limitada, solamente la mar tranquila, sola, limitada.
Nada existía. Solamente la inmovilidad, el silencio,
en las tinieblas, en la noche. Sólo los Constructores,
los Formadores, los Dominadores, los Poderosos del Cielo,
los Procreadores, los Engendradores estaban sobre el agua,
luz esparcida. (Sus símbolos) estaban envueltos en
las plumas, las verdes; sus nombres (gráficos) eran,
pues, Serpientes Emplumadas. Son grandes Sabios. Así
es el cielo, (así) son también los Espíritus
del Cielo; tales son, cuéntase, los nombres de los
dioses.
Entonces vino la Palabra, vino aquí de los Dominadores,
de los Poderosos del Cielo, en las tinieblas, en la noche;
fue dicha por los Dominadores, los Poderosos del Cielo;
hablaron; entonces celebraron consejo, entonces pensaron,
se comprendieron, unieron sus palabras, sus sabidurías.
Entonces se mostraron, meditaron, en el momento del alba;
decidieron (construir) al hombre, mientras celebraban consejo
sobre la producción, la existencia, de los árboles,
de los bejucos, la producción de la vida, de la existencia,
en las tinieblas, en la noche, por los Espíritus
del Cielo llamados Maestros Gigantes. Maestro Gigante Relámpago
es el primero, Huella del Relámpago es el segundo,
Esplendor del Relámpago es el tercero; estos tres
son los Espíritus del Cielo. Entonces se reunieron
con ellos los Dominadores, los Poderosos del Cielo. Entonces
celebraron consejo sobre el alba de la vida, cómo
se haría la germinación, cómo se haría
el alba, quién sostendría, nutriría.
"Que eso sea Fecundaos. Que esta agua parta, se vacie.
Que la tierra nazca, se afirme", dijeron. "Que
la germinación se haga, que el alba se haga en el
cielo, en la tierra, porque (no tendremos) ni adoración
ni manifestación por nuestros construidos, nuestros
formados, hasta que nazca el hombre construido, el hombre
formado"; así hablaron, por lo cual nació
la Tierra. Tal fue en verdad el nacimiento de la Tierra
existente. "Tierra", dijeron, y en seguida nació.
Solamente una niebla, solamente una nube (fue) el nacimiento
de la materia. Entonces salieron del agua las montañas;
al instante salieron las grandes montañas".
"Enseguida fecundaron a los animales de las montañas,
guardianes de todas las selvas, los seres de las montañas:
venados, pájaros, pumas, jaguares, serpientes, víboras
(serpientes), ganti, guardianes de los bejucos. Entonces
los Procreadores, los Engendradores, dijeron: "¿No
habrá más que silencio, inmovilidad al pie
de los árboles, de los bejucos? Bueno es, pues, que
haya guardianes"; así dijeron, fecundando, hablando.
Al instante nacieron los venados, los pájaros. Entonces
dieron sus moradas a los venados, a los pájaros.
"Tú, venado, sobre el camino de los arroyos,
en las barrancas, dormirás; aquí vivirás,
en las hierbas, en las malezas; en las selvas, fecundarás;
sobre cuatro pies irás, vivirás". Fue
hecho como fue dicho. Entonces fueron también (dadas)
las moradas de los pajarillos, de los grandes pájaros.
"Pájaros, anidaréis sobre los árboles,
sobre los bejucos moraréis; engendraréis,
os multiplicaréis sobre las ramas de los árboles,
sobre las ramas de los bejucos''. Así fue dicho a
los venados, a los pájaros, para que hiciesen lo
que debían hacer; todos tomaron sus dormitorios,
sus moradas. Así los Procreadores, los Engendradores
dieron sus casas a los animales de la Tierra. Estando pues
todos terminados, venados, pájaros, les fue dicho
a los venados, a los pájaros, por los Constructores,
los Formadores, los Procreadores, los Engendradores: "Hablad,
gritad; podéis gorjear, gritar. Que cada uno haga
oir su lenguaje según su clan, según su manera..."
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